dimecres, 20 d’agost del 2014

El miedo a la libertad

Erich Fromm
El miedo a la libertad (1941)

egoísmo versus amor propio
El egoísmo no es idéntico al amor a sí mismo, sino a su opuesto. El egoísmo es una forma de codicia. Como toda codicia, es insaciable y, por consiguiente, nunca puede alcanzar una satisfacción real. Es un pozo sin fondo que agota al individuo en un esfuerzo interminable para satisfacer la necesidad sin alcanzar nunca la satisfacción. (…) Y si observamos aún más de cerca este proceso, especialmente su dinámica inconsciente, hallaremos que el egoísta, en esencia, no se quiere a sí mismo sino que se tiene una profunda aversión. El enigma de este aparente contrasentido es de fácil solución. El egoísmo se halla arraigado justamente en esa aversión hacia sí mismo. El individuo que se desprecia, que no está satisfecho de sí, se halla en una angustia constante con respecto a su propio yo. No posee aquella seguridad interior que puede darse tan sólo sobre la base del cariño genuino y de la autoafirmación. Debe preocuparse de sí mismo, debe ser codicioso y quererlo todo para sí, puesto que, fundamentalmente, carece de seguridad y de la capacidad de alcanzar la satisfacción. Lo mismo ocurre con el llamado narcisista, que no se preocupa tanto por obtener cosas para sí, corno de admirarse a sí mismo. Mientras en la superficie parece que tales personas se quieren mucho, en realidad se tienen aversión, y su narcisismo —como el egoísmo— constituye la sobrecompensación de la carencia básica de amor hacia sí mismos. Freud ha señalado que el narcisista ha retirado su amor a los otros dirigiéndolo hacia su persona: si bien lo primero es cierto, la segunda parte de esta afirmación no lo es. En realidad, no quiere ni a los otros ni a sí mismo.

potencia versus dominación
El término "poder" puede significar cada una de estas dos cosas: dominación o potencia. (…) Lejos de ser idénticas, las dos cualidades son mutuamente excluyentes: la impotencia tiene como consecuencia el impulso sádico hacia la dominación; en la medida en que un individuo es potente, es decir, capaz de actualizar sus potencialidades sobre la base de la libertad y la integridad del yo, no necesita dominar y se halla exento del apetito de poder. El poder, en el sentido de dominación, es la perversión de la potencia.

el fascismo ignora el milagro de la creación
El carácter autoritario adora el pasado. Lo que ha sido una vez, lo será eternamente. Desear algo que no ha existido antes o trabajar para ello, constituye un crimen y una locura. El milagro de la creación (…) está más allá del alcance de su experiencia emocional.

adultos frente a un puzzle roto
En nombre de la "libertad" la vida pierde toda estructura, pues se la reduce a muchas piezas pequeñas, cada una separada de las demás, y desprovista de cualquier sentido de totalidad. El individuo se ve abandonado frente a tales piezas como un niño frente a un rompecabezas; con la diferencia, sin embargo, de que mientras éste sabe lo que es una casa y, por tanto, puede reconocer sus partes en las piezas del juego, el adulto no alcanza a ver el significado del todo, cuyos fragmentos han llegado a sus manos. Se halla perplejo y asustado y tan sólo acierta a seguir mirando sus pequeñas piezas sin sentido.

el fantasma del éxito
Se concede importancia al valor del producto terminado en lugar de atribuírsela a la satisfacción inherente a la actividad creadora. Por ello el hombre malogra el único goce capaz de darle la felicidad verdadera —la experiencia de la actividad del momento presente— y persigue en cambio un fantasma que lo dejará defraudado apenas crea haberlo alcanzado: la felicidad ilusoria que llamamos éxito.

la delgada línea entre el loco y el genio
La posición del artista, sin embargo, es vulnerable, pues se respeta tan solo la espontaneidad o individualidad del que logra el éxito; si no alcanza a ‘vender’ su arte, es para los contemporáneos un desequilibrado, un neurótico. Desde este punto de vista, el artista se halla en una posición similar a la del revolucionario a través de la historia. El revolucionario afortunado es un hombre de Estado; el que no alcanza el éxito, un criminal.

erich fromm “predice” la sociedad cibernética
Si me buscan, entonces soy alguien, si no gozo de popularidad, simplemente no soy nadie. El hecho de que la confianza en sí mismo dependa del éxito de la propia “personalidad” constituye la causa por la cual la popularidad cobra tamaña importancia para el hombre moderno. De ella depende no solamente el progreso material, sino también la autoestimación; su falta significa estar condenado a hundirse en el abismo de los sentimientos de inferioridad. La personalidad alienada que se pone a la venta pierde gran parte de su sentido de la dignidad, rasgo característico del hombre hasta en las culturas más primitvas. [La frase final procede de la obra ‘La vida auténtica’].

sin debilidad no hay cultura
El hombre nace desprovisto del aparato necesario para obrar adecuadamente, aparato que, en cambio, posee el animal; depende de sus padres durante un tiempo más largo que cualquier otro animal y sus reacciones al medio ambiente son menos rápidas y menos eficientes que las reacciones automáticamente reguladas por el instinto. Tiene que enfrentar todos los peligros y temores debido a esa carencia del aparato instintivo. Y, sin embargo, este mismo desamparo constituye la fuente de la que brota el desarrollo humano; la debilidad biológica del hombre es la condición de la cultura humana (…). Va adquiriendo una oscura conciencia de sí mismo —o más bien de su grupo— como de algo que no se identifica con la naturaleza. Cae en la cuenta de que le ha tocado un destino trágico: ser parte de la naturaleza y sin embargo trascenderla. 

las nuevas cadenas
La consecuencia de esta desproporción entre la libertad de todos los vínculos y la carencia de posibilidades para la realización positiva de la libertad y de la individualidad, ha conducido, en Europa, a la huida pánica de la libertad y a la adquisición, en su lugar, de nuevas cadenas o, por lo menos, de una actitud de completa indiferencia (…). Tanto el desamparo como la duda paralizan la vida, y de este modo el hombre, para vivir, trata de esquivar la libertad que ha logrado: la libertad negativa. Se ve así arrastrado hacia nuevos vínculos (…). Halla una nueva y frágil seguridad a expensas del sacrificio de la integridad de su yo individual. Prefiere perder el yo porque no puede soportar su soledad. Así, la libertad —como libertad negativa— conduce hacia nuevas cadenas.

entregar el don incómodo de la libertad
El individuo descubre que es «libre» en el sentido negativo, es decir, que se halla solo con su yo frente a un mundo extraño y hostil. En tal situación, para citar una descripción significativa, debida a Dostoievsky en Los hermanos Karamazov, no tiene «necesidad más urgente que la de hallar a alguien al cual pueda entregar, tan pronto como le sea posible, ese don de la libertad con que él, pobre criatura, tuvo la desgracia de nacer». El individuo aterrorizado busca algo o alguien a quien encadenar su yo; no puede soportar más su propia libre personalidad, se esfuerza frenéticamente porlibrarse de ella y volver a sentirse seguro una vez más, eliminando esa carga: el yo.

la conciencia del tiempo y las campanas de Nuremberg
Ciertos cambios significativos en la atmósfera psicológica, acompañaron el desarrollo económico del capitalismo. Un espíritu de desasosiego fue penetrando en la vida. Hacia fines de la Edad Media comenzó a desarrollarse el concepto del tiempo en el sentido moderno. Los minutos empezaron a tener valor; un síntoma de este nuevo sentido del tiempo es el hecho de que en Nuremberg las campanas empezaron a tocar los cuartos de hora a partir del siglo XVI. Un número demasiado grande de días feriados comenzó a parecer una desgracia.

la nueva tiranía protestante
Lutero, si bien libertaba al pueblo de la autoridad de la Iglesia, lo obligaba a someterse a una autoridad mucho más tiránica, la de un Dios que exigía como condición esencial de salvación la completa sumisión del hombre y el aniquilamiento de su personalidad individual. La "fe" de Lutero consistía en la convicción de que sólo a condición de someterse uno podía ser amado, solución ésta que tiene mucho de común con el principio de la completa sumisión del individuo al Estado y al "líder" (…). Al hacer sentir al individuo la conciencia de su insignificancia e inutilidad en lo concerniente a sus méritos, al darle conciencia de su carácter de instrumento pasivo en las manos de Dios, lo privó de la confianza en sí mismo y del sentimiento de la dignidad humana, que es la premisa necesaria para toda actitud firme hacia las opresoras autoridades seculares (…) estaba psicológicamente preparado para perder aquel sentimiento característico del pensamiento medieval, a saber, que el fin de la vida es el hombre, su salvación y sus fines espirituales; estaba así preparado a aceptar un papel en el cual su vida se transformaba en un medio para fines exteriores a él mismo, la productividad económica y la acumulación del capital (…)

el protestantismo y el resentimiento de la clase media
Esta concepción de una divinidad despótica que exige un poder ilimitado sobre los hombres, su sumisión y humillación [calvinismo], constituía la proyección del odio y la envidia experimentados por la clase media. La hostilidad y el resentimiento también se expresaban en el tipo de relaciones con los demás. La forma principal que ellos asumían era la de indignación moral, característica de la baja clase media desde los tiempos de Lutero hasta los de Hitler. Esta clase, que en realidad era envidiosa de los que poseían riqueza y poder y disfrutaban de la vida, racionalizaba su resentimiento y envidia del buen vivir por medio de la indignación moral y de la convicción de que esos grupos, socialmente superiores, serían castigados por el sufrimiento eterno. (…) Calvino desconfiaba de la riqueza y, al mismo tiempo, experimentaba poca piedad hacia la pobreza.

el calvinismo y la evasión “frenética”
Un camino posible para escapar a este insoportable estado de incertidumbre es justamente ese rasgo que llegó a ser tan prominente en el calvinismo: el desarrollo de una actividad frenética y la tendencia impulsiva a hacer algo. La actividad en este caso asume un carácter compulsivo: el individuo debe estar activo para poder superar su sentimiento de duda y de impotencia. Este tipo de esfuerzo y de actividad no es el resultado de una fuerza íntima y de la confianza en sí mismo; es por el contrario, una manera desesperada de evadirse de la angustia (…).

el trabajo compulsivo: función evasiva y función supersticiosa
La irracionalidad de tal esfuerzo compulsivo está en que la actividad no se dirige a crear un fin deseado, sino que sirve para indicar si ocurrirá o no algo que ha sido predeterminado con independencia de la propia actividad o fiscalización. Este mecanismo es una característica bien conocida de los neuróticos obsesivos. Tales personas cuando temen el resultado de algún importante asunto, mientras tanto aguardan la respuesta pueden dedicarse a contar las ventanas de las casas o los árboles de la calle: si su número es par creerán que todo irá bien, y lo contrario si es impar. (…) En el calvinismo este significado del esfuerzo formaba parte de la doctrina religiosa. Originariamente se refería esencialmente al esfuerzo moral, pero más tarde se atribuyó cada vez más importancia al esfuerzo dedicado a la propia ocupación y a sus resultados, es decir, al éxito o al fracaso en los negocios. El éxito llegó a ser el signo de la gracia divina; el fracaso, el de la condenación. (…) El esfuerzo y el trabajo asumían en este sentido un carácter totalmente irracional. (…) Servían únicamente como medio de predicción de un destino determinado de antemano, y, al mismo tiempo, esa frenética actividad constituía una renovada defensa contra aquel sentimiento de impotencia, que de otro modo hubiera sido insoportable.

la conciencia moral, un “negrero”
El sentimiento del "deber", tal como lo vemos impregnar la vida del hombre moderno, desde el período de la Reforma hasta el presente, en las racionalizaciones religiosas o seculares, se halla intensamente coloreado por la hostilidad contra el yo. La "conciencia" es un negrero que el hombre se ha colocado dentro de sí mismo y que lo obliga a obrar de acuerdo con los deseos y fines que él cree suyos propios, mientras que en realidad no son otra cosa que las exigencias sociales externas que se han hecho internas. Lo manda con crueldad y rigor, prohibiéndole el placer y la felicidad, y haciendo de toda su vida la expiación de algún pecado misterioso. Es también la base de aquel "ascetismo mundano interior" tan característico del calvinismo primitivo y del puritanismo ulterior. (…) Una humildad y un sentimiento del deber genuinos no hubieran podido hacerlo; pero la conciencia que se niega y se humilla a sí misma es tan sólo un lado de la hostilidad; en el otro están el odio y el desprecio para con los demás.

Erich Fromm
El miedo a la libertad (1941)

dimarts, 5 d’agost del 2014

La llama doble

Octavio Paz
La llama doble (1993)
definición del amor
El amor es una apuesta, insensata, por la libertad. No la mía, la ajena.
una flor de frutos intangibles
la imagen de los círculos concéntricos (…) el sexo es la raíz, el erotismo es el tallo y el amor la flor. ¿Y el fruto? Los frutos del amor sin intangibles. Éste es uno de sus misterios.
la poesía es al lenguaje lo que el erotismo al sexo
La relación de la poesía con el lenguaje es semejante a la del erotismo con la sexualidad. También en el poema –cristalización verbal– el lenguaje se desvía de su fin natural: la comunicación (…) en el poema, la linealidad se tuerce, vuelve sobre sus pasos, serpea: la línea recta cesa de ser el arquetipo a favor del círculo y la espiral (…) el poema no aspira ya a decir sino a ser. La poesía pone entre paréntesis la comunicación como el erotismo la reproducción.
amor y libertad femenina
[en la época alejandrina] En las grandes urbes apareció un nuevo tipo de hombre y mujer, más libre y dueño de sí. El ocaso de las democracias y la aparición de monarquías poderosas provocó un repliegue general hacia la vida privada. La libertad política cedió el sitio a la libertad interior. En esta evolución de las ideas y las costumbres fue decisiva la nueva situación de la mujer. Sabemos que por primera vez en la historia griega las mujeres comenzaron a desempeñar oficios y funciones fuera de su casa (…) la emergencia del amor es inseparable de la emergencia de la mujer. No hay amor sin libertad femenina.
orgasmo, del yo a su disolución
El acto en que culmina la experiencia erótica, el orgasmo, es indecible. Es una sensación que pasa de la extrema tensión al más completo abandono y de la concentración fija al olvido de sí; reunión de los opuestos, durante un segundo: la afirmación del yo y su disolución, la subida y la caída, el allá y el aquí, el tiempo y el no-tiempo.
la imposible república de los enamorados
El amor se presenta, casi siempre, como una ruptura o violación del orden social (…) Es una pasión que, al unir a los amantes, los separa de la sociedad. Una república de enamorados sería ingobernable; el ideal político de una sociedad civilizada –nunca realizado– sería una república de amigos.
¿amor eterno? ¡amor vivaz!
Más allá de felicidad o infelicidad, aunque sea las dos cosas, el amor es intensidad; no nos regala la eternidad sino la vivacidad, ese minuto en el que se entreabren las puertas del tiempo y del espacio: aquí es allá y ahora es siempre. En el amor todo es dos y todo tiende a ser uno.
religión y filosofía no sanan la herida…
El bálsamo que cicatriza la herida del tiempo se llama religión; el saber que nos lleva a convivir con nuestra herida se llama filosofía.
…pero sí el amor, “tierra incógnita y casa natal”
[el amor] Es la experiencia de la total extrañeza: estamos fuera de nosotros, lanzados hacia la persona amada; y es la experiencia del regreso al origen, a ese lugar que no esta en el espacio y que es nuestra patria original. La persona amada es, a un tiempo, tierra incógnita y casa natal, la desconocida y la reconocida (…) El amor suprime la escisión.
lucifer o el genio literario de san jerónimo
Los antiguos representaban al planeta Venus, al lucero del alba, en la figura de un joven portador de una antorcha: Lucifer (lux, lucis: luz + ferre: portar). Para traducir un pasaje del Evangelio en el que Jesús habla de Satán como de “una centella caída del cielo”, San Jerónimo usó la palabra que designaba la estrella de la mañana: Lucifer. Feliz deslizamiento del significado: llamar al ángel rebelde, el más bello del ejército celestial, con el nombre del heraldo que anuncia el comienzo del alba, fue un acto de imaginación poética y moral: la luz es inseparable de la sombra, el vuelo de la caída (…) Lucifer, ¿comienzo o caída, luz o sombra? Tal vez lo uno y lo otro. Los poetas percibieron esta ambigüedad y le sacaron el partido que sabemos. Lucifer fascinó a Milton pero también a los románticos, que lo convirtieron en el ángel de la rebeldía y en el portaantorcha de la libertad. Las mañanas son breves y más breves aún las que ilumina la luz zigzagueante de Lucifer.
el sexo ya no es una pasión sino un derecho
En Occidente se repitió el fenómeno de la primera postguerra: triunfó y se extendió una más libre moral erótica. Este período presenta dos características que no aparecen en la anterior: una, la participación activa y pública de las mujeres y de los homosexuales; otra, la tonalidad política de las demandas (…) ante ellas los comensales de El Banquete platónico se habrían restregado los ojos: el sexo ¿materia de debate político? (…) en nuestra época la política absorbe al erotismo y lo transforma: ya no es una pasión sino un derecho. Ganancia y pérdida: se conquista la legitimidad pero desaparece la otra dimensión, la pasional y espiritual.
la libertad, un agujero negro
Stephen Hawking ha llamado a los “agujeros negros” una singularidad física, es decir, una excepción o accidente. Así pues, hay lugares del espacio-tiempo donde cesan las leyes que rigen el universo. Si se somete esta idea a una crítica rigurosa, resulta impensable o inconsistente (…) Sin embargo, los agujeros negros existen. Pues del mismo modo: la libertad existe. A sabiendas de que enunciamos una paradoja, podemos decir que la libertad es una dimensión de la necesidad.
la modernidad suprime el espíritu… y la materia
En el siglo XVIII uno de los pilares, el espíritu, comenzó a desmoronarse. Paulatinamente abandonó, primero, al cielo, y, después, a la tierra; dejó de ser la primera causa, el principio originador de todo lo que existe; casi al mismo tiempo, se retiró del cuerpo y de las conciencias. El alma, el pneuma, como decían los griegos, es un soplo, y soplo al fin, se volvió en el aire. Psiquis volvió a su patria lejana, la mitología (…). El otro término, la antigua materia (…) también se ha ido desvaneciendo. Ya no es ni substancia ni nada que podamos oír, ver o tocar: es energía que, a su vez, es tiempo que se espacializa, espacio que se resuelve en duración. El alma se ha vuelto corpórea; la materia, insubstancial. Doble ruptura que nos ha encerrado dentro de una suerte de paréntesis: nada de lo que vemos parece ser de verdad y es invisible aquello que es de verdad. La realidad última no es una presencia sino una ecuación.
en defensa del alma
La idea del alma fue una defensa contra el homicidio de los Estados y las Inquisiciones. Se dirá: defensa débil, frágil, precaria. Aunque no lo niego, agrego: defensa, al fin. El primer argumento a favor de los indios americanos fue afirmar que eran criaturas con alma: ¿quién podría ahora repetir, con la misma autoridad, el argumento de los misioneros españoles? (…) En una época de cruzada, que justificaba a la conquista por la conversión forzada de los infieles, la noción de alma fue un escudo contra la codicia y la crueldad de los esclavistas. El alma fue el fundamento de la naturaleza sagrada de cada persona. Porque tenemos alma, tenemos albedrío: facultad para escoger (…)
                ni en los momentos más sombríos de su furor dogmático, los inquisidores olvidaron que sus víctimas eran personas: querían matar el cuerpo y salvar, si era posible, el alma. Comprendo que esta idea nos parezca horrible pero, ¿qué decir de los millones que, en los campos del Gulag, perdieron el alma antes de perder el cuerpo? (…) La deshumanización de las víctimas (…) Sus cortesanos llamaron a Stalin “ingeniero de almas” (…) el Estado totalitario fue, literalmente, el primer poder desalmado en la historia de los hombres.
el crimen de los revolucionarios: cercenar el sentimiento
El romanticismo no nos enseñó a pensar: nos enseñó a sentir. El crimen de los revolucionarios modernos ha sido cercenar del espíritu revolucionario el elemento afectivo. Y la gran miseria moral y espiritual de las democracias liberales es su insensibilidad afectiva. El dinero ha confiscado el erotismo porque, antes, las almas y los corazones se habían secado.
traducción hispánica del big-bang
la hipótesis del big-bang (o como la llama acertadamente Jorge Hernández Campos: gran-pum)…
la teoría de la civilización extraterrestre a punto de morir
[¿cuál es el origen de la vida?] el físico sueoo S.A. Arrhenius había ideado una ingeniosa hipótesis: nubes de esporas flotantes, venidas del espacio exterior, habían caído en la tierra cuando nuestro globo era (…) un “caldo de cultivo” (…) llamó a su hipótesis Panespermia (…) tenía un defecto: la inmensidad de las distancias y las inclemencias habrían destruido a las nubes de frágiles esporas (…). Unos de los más notables genetistas contemporáneos, Francis Crick (…) llegó a una conclusión lógicamente irreprochable; las bacterias tenían que haber llegado a la tierra en vehículos herméticamente cerrados e invulnerables a las lluvias de asteroides (…) esta decisión fue tomada cuando aquellos sabios descubrieron que su civilización y ellos mismos estaban condenados a la extinción. Entonces, en un acto de filantropía cósmica (…) idearon transportar los gérmenes vitales a otros planetas (…): Panespermia dirigida (…). Muerte que da vida. La figura de Cristo en la cruz es el arquetipo (…). Como tantos otros científicos, el biólogo inglés se prohíbe introducir un agente creador (Dios) para explicar el origen de la vida en la tierra (…) Estamos ante la traducción en términos de ciencia e historia de un misterio religioso.
el hombre, un dios inferior a sus inventos
La imaginación religiosa concibió a un Dios superior a sus criaturas; la imaginación técnica ha concebido a un Dios-ingeniero inferior a sus inventos.
la mente, una orquesta sin director
[Gerald M.] Edelman se sirve de una metáfora: la mente es una orquesta que ejecuta una obra sin director. Los músicos –las neuronas y los grupos de neuronas- están conectados y cada ejecutante responde a otro o lo interpela; así crean colectivamente una pieza musical. A diferencia de las orquestas de la vida real, la orquesta neurológica no toca una partitura ya escrita: improvisa sin cesar.
unamuno y el amor en la vejez
[el amor en la ancianidad] ¿podemos amar a un cuerpo envejecido o desfigurado por la enfermedad? (…) En esos casos, la atracción física cesa y el amor se transforma. En general se convierte no en piedad sino en compasión, en el sentido de compartir y participar en el sufrimiento del otro. Ya viejo, Unamuno decía: no siento nada cuando rozo las piernas de mi mujer pero me duelen las mías si a ella le duelen las suyas. (…) comphatía. Deberíamos reintroducirla en la lengua pues expresa con fuerza este sentimiento de amor transfigurado por la vejez o la enfermedad del ser amado.

Octavio Paz
La llama doble (1993)


El mono gramático

Octavio Paz
El mono gramático (1974)
las cosas se mueren para que vivan los nombres
los nombres les chupan los tuétanos a las cosas, las cosas se mueren sobre esta página pero los nombres medran y se multiplican, las cosas se mueren para que vivan los nombres.
no hay palabras donde reclinarse
no hay nada sólido en el universo, en todo el diccionario no hay una sola palabra sobre la que reclinar la cabeza, todo es un continuo ir y venir de las cosas a los nombres de las cosas.
el paraíso es tener nombre propio
Todos merecen (merecemos) un nombre propio y nadie lo tiene. Nadie lo tendrá y nadie lo ha tenido. Ésta es nuestra verdadera condenación, la nuestra y la del mundo. Y en esto consiste lo que llaman los cristianos el estado de “naturaleza caída”. El paraíso está regido por una gramática ontológica: las cosas y los seres son sus nombres y cada nombre es propio.
escribir y leer: doble abolición
Por la escritura abolimos las cosas, las convertimos en sentido; por la lectura, abolimos los signos, apuramos el sentido y, casi inmediatamente, lo disipamos: el sentido vuelve al amasijo primordial.
algaraniñas y pajarabías
algarabías de niños y pájaros, algaraniñas y pajarabías


dilluns, 4 d’agost del 2014

Carmina y Geni: familias sin norte ni sur

por JOAN PAU INAREJOS
Carmina o revienta: 7,5       Tots volem el millor per a ella: 7,5

¿Qué pasaría si se encontraran las familias de ‘Carmina o revienta’ y ‘Tots volem el millor per a ella’? Un cruce fortuito, en algún lugar ignoto de la pantalla... El cine permite este tipo de fantasías impertinentes, hipotéticas confluencias que hoy parecen quiméricas e imposibles. Porque los universos de Paco León y Mar Coll están ibérica y sociológicamente lejos, muy lejos.

Si enumerásemos la lista de contrastes nos faltaría espacio. Los colores cálidos y saturados de ‘Carmina o revienta’ son el acompañamiento perfecto para una postal naturalista de Andalucía, mientras que la directora catalana opta por una fotografía expresamente gris y apagada. Ambos son espléndidos ejercicios de hiperrealismo, pero en un caso conocemos la personalidad vivísima y torrencial de la regenta de un bar, mientras que en el otro asistimos al ocaso físico y psicológico de una abogada barcelonesa. Un lento borrado.

Catalunya y Andalucía. Norte y sur. Ciudad y suburbio. Golosas confrontaciones fílmicas ahora que la actualidad política remueve fronteras e identidades —el cine ya le ha visto el filón, con el éxito de 'Ocho apellidos vascos'—. Desde luego las películas de León y Coll no pretenden sentenciar nada sobre los caracteres nacionales, antes bien, se atienen a segmentos sociales muy concretos y, como se dice ahora, transversales. Hay familias de Carmina en l'Hospitalet o Santa Coloma y hay, sin duda, familias de Geni en las clases medias y altas de Sevilla o de Málaga. Sin embargo, el careo entre ambas historias podría decirnos algo sobre las dispares maneras de ser familia y de encontrar en ella un lugar en el mundo.

A medio camino de la realidad y la ficción, aderezada con un humor surrealista e innovador, 'Carmina o revienta' es un atípico homenaje de Paco León a su madre totémica, un cruce de Kathleen Turner y las mujeres monumentales de Almodóvar. La imponente señora escupe, se moca, exhibe sus ventosidades, hoza en los yogures, y, cuando hace falta, saca a un hombretón del coche y lo zarandea cual Obélix con los romanos. Una matriarca que no duda en estafar y amenazar a las autoridades o recurrir a la picaresca con tal de proteger a los suyos y su modo de vida.

El tópico diría que León dibuja una familia "desestructurada", pero... ¿lo es menos la aposentada y silenciosa familia de Geni? Recollits en una segunda residencia del Pirineo, las incomunicaciones y desamores entre sus miembros no tardan en aflorar. El patriarca pequeñoburgués, ajeno a todo, sólo sabe reprimir las involuntarias salidas de tono de su hija, marcada por las secuelas de un accidente de tráfico. Su hermana vive en su burbuja insomne. Su pareja —magnífico Pau Durà— en el fondo no le perdona su estado de convalecencia y añora la perfecta Geni de antaño. "Que tot torni a ser com abans".

Frente a esta contención sentimental tan catalana, con su querencia por la racionalidad, con su terrible moral calvinista disfrazada de modestia y hasta de informalidad, vemos cómo Carmina abraza resignadamente todas sus imperfecciones. No se plantea dejar a su marido borracho, tampoco pretende cambiar a su hija de peligrosas tendencias ni-ni. (Nada de medias tintas, sólo tomaría medidas drásticas, como matar al marido —!— cuando fuera un estorbo para la prole). Se ve gorda en el espejo, pero jamás hará una dieta, ni considerará que su vecina sea una loca peligrosa por inventarse que se codea con la familia real "y duerme en la habitación de la infanta Elena" —antológica escena con Ana María García—. Quizá vive en una realidad grotesca, y profundamente infeliz, pero se adapta a ella con naturalidad. Otro cigarro.

Las familias de Geni y Carmina seguramente se escandalizarían al verse frente a frente. Unos murmurarían en voz baja qué vulgares son los otros, y qué falta de aspiraciones y rumbo vital tienen. Los otros no podrían soportar tanto silencio funeral y se reirían de su notoria intolerancia al fracaso. Para unos el mundo está hecho y acabado, y sólo cabe transitar por él con sentido práctico —a lo sumo con la ayuda de los santos y las vírgenes que Carmina tiene expuestos en la cocina. Para los otros, el sentido de la vida es una búsqueda individual y angustiosa: hay que trabajar y ganárselo, no valen excusas ni consuelos fáciles. Este encuentro habría que filmarlo, por favor. Eso sí que sería cine vanguardista.

‘CARMINA O REVIENTA’ (2012), DE PACO LEÓN
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‘TOTS VOLEM EL MILLOR PER A ELLA’ (2013), DE MAR COLL
MÁS INFORMACIÓN Y CRÍTICAS DE LA PELÍCULA EN FILM AFFINITY

divendres, 1 d’agost del 2014

De Divos i Honorables

www.jordipujol.cat
Joan Pau Inarejos
Què recordarà de tu, la gent? El fantasma d’Aldo Moro, el dirigent democratacristià assassinat per les Brigades Roges l’any 1978, allarga aquesta pregunta incòmoda, com una ombra, sobre la figura encongida de Giulio Andreotti. El fantasma de Moro és l’única cosa que treu el son a qui va ser anomenat el Papa Negre, la Guineu o, ras i curt, il Divo.

No s’encorbi, senyor, li diu la secretària. La gepa proverbial d’Andreotti li dóna un aire característic, una lletjor carismàtica, igual que la petitesa despentinada i lleugerament arrodonida a Jordi Pujol. Què recordarà de tu, la gent? Tots els grans homes d’Estat deuen fer-se aquesta pregunta quan la godalla de la mort comença a brillar. Uns mantenen la fredor fins al final; d’altres es veuen empesos a un espectacular acte de contrició.

Al web del Centre d’Estudis Jordi Pujol encara es pot llegir el col·loqui que va mantenir l’exmolt Honorable amb el set vegades primer ministre d’Itàlia. “Diàleg a Roma sobre l’art (i les vicissituds) de la política”. 2006. L’art i les vicissituds. L’apatia d’il Divo, amb les ulleres desencaixades, contrasta amb el posat més polit i curiós, aparentment més càndid, del President, un home sense sobrenoms.

Hi ha un moment a ‘Il Divo’, l’apassionant pel·lícula de Paolo Sorrentino, en què Andreotti, assetjat per la justícia, es desfoga amb un col·laborador i confessa que res el terroritza tant com deixar de ser Honorable. No és el poder, no són les prebendes. El que més l’amoïna és deixar de ser president del Cercle Musical. La “legitimació cultural” és la gran obsessió d’un governant sorgit de les províncies.

Seria frívol i potser una mica spericolato (temerari), com diu la secretària d’Andreotti referint-se al seu enigmàtic senyor, pretendre comparar dos personatges de trajectòries i circumstàncies tan diferents. I tanmateix, el visionat de la pel·lícula de Sorrentino deixa aquests dies un regust inevitablement domèstic. A Pujol, encorbat des del seu amagatall de la Cerdanya, també el mortifica deixar de ser Molt Honorable?

Malauradament, les persones viuen més que els mites. L’amor se’n va, però ella es queda, deia Capri (riures enllaunats). L’aura del poder se’n va, però sovint els polítics romanen, tret que tinguin la sort de desaparèixer llegendàriament com Kennedy. Tant Pujol com l’Andreotti que dibuixa Sorrentino, dos polítics cristians, dotats d'una intel·ligència excepcional, consagrats a sengles missions –reconstruir Catalunya en un cas, preservar Itàlia dins l’òrbita d’influència del Vaticà i fora de l’amenaça soviètica, en l'altre- han experimentat aquesta revenja de les biografies llargues. La síndrome de l'emperador despullat. Eternament hermètic i sota sospita l’un, adorat, paternalista i sentimental l’altre, tots dos han tingut un fantasma d’Aldo Moro a cau d’orella. Què recordarà de tu, la gent?

La “gran paradoxa”, proclamada a viva veu pel genial Toni Servillo, és que “cal perpetuar el mal perquè es faci el bé”. Negociar presumptament amb la màfia, conspirar a l’ombra per servir els interessos de Déu, heus aquí la doctrina del soldat del Papa, un títol, aquest, que ell mateix es va atribuir. La pel·lícula suggereix que va aplicar fins el final aquesta doctrina freda com el gel. El Divo de la política catalana del segle XX potser ha tingut un dilema en termes diferents: “cal carregar amb el mal perquè es faci el bé?”. 

Conscient del que significa el mite Pujol, potser coaccionat per fantasmes de l’altra banda del pont aeri, el President ha confessat les culpes sense que a hores d'ara poguem discernir fins a quin punt són pròpies, alienes, o un po 'più complesso (una mica més complex), com li diu Andreotti a un periodista incisiu. Hi ha caràcters que prefereixen ser màrtirs que soldats quan l'ocasió es presenta. A diferència de l'Andreotti cinematogràfic, Pujol ha matat l'obra per salvar la persona? la consciència? la família? I la pregunta més important: quan tindrem un actor de la talla de Toni Servillo que es plantegi aquests interrogants des d'un despatx a les fosques de la plaça de Sant Jaume?

‘IL DIVO’, DE PAOLO SORRENTINO (2008)
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