dijous, 18 de desembre del 2008

El cielo estrellado


MIGUEL DE UNAMUNO

Ahí está una masa informe; parece una especie de animal, no se le distinguen miembros; sólo veo dos ojos, y ojos que me miran con mirada humana, de semejante, mirada que me pide compasión, y oigo que respira. Y concluyo que en aquella masa informe hay una conciencia. Y así, y no de otro modo, mira al creyente el cielo estrellado, con mirada sobrehumana, divina, que le pide suprema compasión y amor supremo y oye en la noche serena la respiración de Dios que le toca el cogollo del corazón, y se revela a él. Es el Universo que vive, ama y pide amor.


MIGUEL DE UNAMUNO, ‘DEL SENTIMIENTO TRÁGICO DE LA VIDA’ (1913)

Grecia, del mito a la amargura

Primero los griegos creían en las ninfas y los sátiros, pero vino Platón a descubrirles la muerte y el ansia de pervivir. La alegre Hélade naciente, de la mitología soleada, desemboca en el amargo estuario de los filósofos y las barbas blancas.

Así pues, los helenos terminan su civilización preguntándose qué será de su alma. Pero incluso en Israel es éste un anhelo tardío: los hebreos empiezan creyendo en un Yahvé guerrero, en liza con los ídolos, y poco a poco se transforma en un Dios más íntimo "y más universal por lo tanto", garante de mi eternidad. Escuchemos a Unamuno.


MIGUEL DE UNAMUNO


"El dios judaico, revelado entre el fragor del Sinaí", "se hizo más íntimo e individual, y más universal por lo tanto"


Ese Yavé, el dios judaico, empezó siendo un dios entre otros muchos, el dios del pueblo de Israel, revelado entre el fragor de la tormenta en el monte Sinaí. Pero era tan celoso, que exigía se le rindiese culto a él solo, y fue por el monocultismo como los judíos llegaron al monoteísmo. Era adorado como fuerza viva, no como entidad metafísica, y era el dios de las batallas.


Pero este dios, de origen social y guerrero, sobre cuya génesis hemos de volver, se hizo más íntimo y personal en los profetas, y al hacerse más íntimo y personal, más individual y más universal, por lo tanto. Es Yavé, que ama a Israel no por ser hijo suyo, sino que le toma por hijo porque le ama (Oseas XI, 1). Y la fe en el Dios personal, en el Padre de los hombres, lleva consigo la fe en la eternización del hombre individual, ya que en el fariseísmo alborea, aun antes de Cristo.


Pfleiderer: "Ningún pueblo vino a la tierra tan sereno y soleado como el griego... pero ningún pueblo cambió tan por completo"


La cultura helénica, por su parte, acabó descubriendo la muerte, y descubrir la muerte es descubrir el hambre de inmortalidad. No aparece este anhelo en los poemas homéricos que no son algo inicial, sino final: no el arranque, sino el término de una civilización. Ellos marcan el paso de la vieja religión de la Naturaleza, la de Zeus, a la religión más espiritual de Apolo, la de la redención (...).


Recordad el Fedón platónico y las elucubraciones neoplatónicas. Allí se ve ya el ansia de inmortalidad personal, ansia que, no satisfecha del todo por la razón, produjo el pesimismo helénico.


El ansia insatisfecha de inmortalidad produce el pesimismo helénico y las especulaciones del neopitagorismo y el neoplatonismo


Porque como hace muy bien notar Pfleiderer (Religionsphilosophie auf geschichtlicher Grundlage, 3, Berlín, 1896), «ningún pueblo vino a la tierra tan sereno y soleado como el griego en los días juveniles de su existencia histórica..., pero ningún pueblo cambió tan por completo su noción del valor de la vida. La grecidad que acaba en las especulaciones religiosas del neopitagorismo y el neoplatonismo, consideraba a este mundo, que tan alegre y luminoso se le apareció en un tiempo, cual morada de tinieblas y de errores, y la existencia terrena como un período de prueba que nunca se pasaba demasiado deprisa». El nirvana es una noción helénica.


Así, cada uno por su lado, judíos y griegos, llegaron al verdadero descubrimiento de la muerte, que es el que hace entrar a los pueblos, como a los hombres, en la pubertad espiritual, la del sentimiento trágico de la vida,que es cuando engendra la humanidad al Dios vivo.


MIGUEL DE UNAMUNO, ‘DEL SENTIMIENTO TRÁGICO DE LA VIDA’ (1913)


dilluns, 8 de desembre del 2008

'La ola': noble videoclip


¿y tú qué opinas? ¿qué películas te han gustado últimamente?

LA MEJOR WEB DE CINE:
LA BUTACA

por JOAN PAU INAREJOS

Nota: 7,5

Lo mejor. Entre tan empalagosos materiales navideños, celebremos esta inspirada película alemana que fabula sobre el regreso del nazismo entre la generación Ipod.

Dennis Gansel acierta al dibujar unos jóvenes que pasan del rollo del Tercer Reich pero que acaban actualizando el fascismo por la vía del hastío personal y el vacío de ideales: el turco ansioso por integrarse, el deportista de familia desestructurada, todos desean converger en esta Ola que sacia sus oscuras aspiraciones de orden e integridad.

Sugestivo el toque de alerta sobre una sociedad de consumidores donde las nuevas esvásticas se venden como objetos de márqueting y se propagan sin más objetivo que su notoriedad: la marca, a la vez banal y perversa, como ese saludo militar convertido en pase musical de la MTV.

La película avanza con ritmo discotequero y se beneficia de dos portentos interpretativos: Jürgen Vogel -el profesor progresista desbordado por sus propios experimentos pedagógicos- y sobre todo Frederick Lau, el atormentado alumno que abraza la fe ultra y que borda su destino de killer de instituto con impresionantes caras desencajadas.

'La ola' merece ser vista en buena medida gracias a su rotundo desenlace, verdadero making off de una tragedia adolescente donde descubrimos la terrible querencia del ser humano por creerse sus propias ficciones.

Lo peor. Sin embargo, la estética videoclipera de la película diluye su fuerza dramática y nos priva de la necesaria distancia frente a aquello que pretende denunciar. Visualmente, 'La ola' se acaba convirtiendo en algo inocuo y atractivo: un logo más para lucir en nuestras camisetas.

Pese a todo, desde aquí firmamos para que la pasen en todos los institutos.


'Bolt': no es Pixar todo lo que reluce


¿y tú qué opinas? ¿qué películas te han gustado últimamente?

LA MEJOR WEB DE CINE:
LA BUTACA

por JOAN PAU INAREJOS

Nota: 4

Disney ha pinchado con esta fábula animal, emprendida en solitario, que recalienta ingredientes ya muy sobados.

Lo mejor. Podemos salvar dos pequeñas perlas cómicas: las palomas dobladas en argentino, desternillantes con sus conversaciones repetitivas, y el hámster Rhino, friki televisivo que amenaza a los villanos desde su empañada bola de cristal.

Lo peor. Por lo demás, el perro Bolt, directo al estrellato de las jugueterías, viene raudo y veloz a casar la fábula animal disneyana de toda la vida con los relatos sobre la ficción dentro de la ficción, al estilo de 'El show de Truman'. Noble propósito, pero sin atisbo de originalidad ni arrojo alguno -¡ay, Wall-E!-, todo para el puro taquillazo de sieteañeros.

Y es que se nota la ausencia de los genios de Pixar: aquí, bajo una engañosa estética pop a 'Los increíbles' se esconde el enésimo cuento con final lacri-zoógeno, donde uno acaba escupiendo pelo y lo peor: bostezando como un perro.


dimecres, 3 de desembre del 2008

Llorar


MIGUEL DE UNAMUNO

"Un pedante le preguntó a Solón: '¿para qué lloras así, si de nada sirve?' y le respondió: 'por eso precisamente, porque no sirve'

(...) puede uno tener un gran talento, lo que llamamos un gran talento, y ser un estúpido del sentimiento y hasta un imbécil moral. Se han dado casos.

Estos estúpidos afectivos con talento suelen decir que no sirve querer zahondar en lo inconocible ni dar coces contra el aguijón. Es como si se le dijera a uno a quien le han tenido que amputar una pierna que de nada le sirve pensar en ello. Y a todos nos falta algo; sólo que unos lo sienten y otros no. O hacen como que no lo sienten, y entonces son unos hipócritas.

Un pedante que vio a Solón llorar la muerte de un hijo, le dijo: "¿Para qué lloras así, si eso de nada sirve?" Y el sabio le respondió: "Por eso precisamente, porque no sirve". Claro está que el llorar sirve de algo, aunque no sea más que de desahogo; pero bien se ve el profundo sentido de la respuesta de Solón al impertinente.

"Un Miserere, cantado en común vale tanto como una filosofía; no basta curar la peste, hay que saber llorarla"

Y estoy convencido de que resolveríamos muchas cosas si, saliendo todos a la calle, y poniendo a luz nuestras penas, que acaso resultasen una sola pena común, nos pusiéramos en común a llorarlas y a dar gritos al cielo y a llamar a Dios. Aunque no nos oyese, que sí nos oiría.

Lo más santo de un templo es que es el lugar a que se va a llorar en común. Un Miserere, cantado en común por una muchedumbre azotada del Destino, vale tanto como una filosofía. No basta curar la peste, hay que saber llorarla. ¡Sí, hay que saber llorar! Y acaso ésta es la sabiduría suprema. ¿Para qué? Preguntádselo a Solón.


MIGUEL DE UNAMUNO, ‘DEL SENTIMIENTO TRÁGICO DE LA VIDA’ (1913)

Por qué morir


Ese pensamiento de que me tengo que morir y el enigma de lo que habrá después, es el latir mismo de mi conciencia. Contemplando el sereno campo verde o contemplando unos ojos claros, a que se asome un alma hermana de la mía, se me hinche la conciencia, siento la diástole del alma y me empapo de vida ambiente, y creo en mi porvenir; pero al punto la voz del misterio me susurra ¡dejarás de ser!, me roza con el ala el Ángel de la muerte, y la sístole del alma me inunda las entrañas espirituales en sangre de divinidad.


MIGUEL DE UNAMUNO, ‘DEL SENTIMIENTO TRÁGICO DE LA VIDA’ (1913)


Per'xò estic tan gelós dels ulls, i el rostre,

i el cos que m'heu donat, Senyor, i el cor
que s'hi mou sempre ... i temo tant la mort!

JOAN MARAGALL, 'CANT ESPIRITUAL'