dilluns, 4 de juny del 2007

Un joyero provoca una nube tóxica

Un petit núvol tòxic provocat per un joier en cremar àcid sulfúric causa tres ferits lleus

MADRID, 28 de juny (EUROPA PRESS)

Un petit núvol tòxic provocat aquesta tarda per un joier en cremar àcid sulfúric mentre netejava metalls a dins del seu establiment, situat al número 32 del carrer de Tres Peces, ha causat tres ferits lleus per inhalació, segons ha informat a Europa Press un portaveu d'Emergències Madrid.
Un dels intoxicats ha resultat ser una agent de la policia Nacional del districte Centre que ha acudit a l'avís cap a les 16.30 hores, han informat així mateix a Europa Press fonts policials. L'agent ha estat traslladada amb caràcter lleu fins a l'Hospital de la Concepción de la capital.
El servei d'Emergències ha indicat que l'escapament "no arribava als nivells mínims de perillositat", segons els mesuradors que registren aquest tipus d'incidents, i ha estat controlat en tan sols 10 minuts pels bombers.
Fins al lloc han acudit els Bombers de l'Ajuntament i diverses patrulles de la policia Nacional. Els agents han acordonat la zona pels carrers Santa Isabel i Torrecilla del Leal, que han impedit per seguretat als veïns transitar pel carrer Tres Peces.
A més, han demanat als veïns del carrer que tanquessin les finestres i es quedessin a casa fins que el núvol tòxic estigués controlat. 28/Jun/2007 18:59:43 (EUROPA PRESS CATALUNYA)

Chateando

ZYGMUNT BAUMAN

“Por medio del chat, la introspección es reemplazada por una interacción frenética” donde “el que deja de hablar queda fuera”

El ideal de “conexión” se debate por aprehender la difícil y desconcertante dialéctica entre dos impulsos irreconciliables. Promete una navegación segura (al menos no fatal) entre los arrecifes de la soeldad y del compromiso, entre el flagelo de la exclusión y la férrea garra de los lazos asfixiantes, entre el irreparable aislamiento y la atadura irrevocable.

‘Chateamos’ y tenemos “compinches” con quienes ‘chatear’. Los compinches, como bien lo sabe cualquier adicto, van y vienen, aparecen y desaparecen, pero siempre hay alguno en línea para ahogar el silencio con “mensajes”. En la relación de “compinches”, el ir y venir de los mensajes, la ‘circulación’ de mansajes, ‘es el mensaje’, sin que importe el contenido. Tenemos pertenencia… al constante flujo de palabras y oraciones inconclusas (abreviadas, por cierto, truncadas para acelerar la circulación). Pertenecemos al habla, no a aquello ‘de lo cual’ se habla (…).

Tal como lo expresó admirablemente Chris Moss (…), por medio de “el chat por Internet, los teléfonos móviles, los mensajes de texto”, “la introspección es reemplazada por una interacción frenética y frívola que expone nuestros secretos más profundos al lado de nuestra lista de compras (…). La unión sólo se mantiene gracias a nuestra charla, nuestro llamado telefónico, nuestros mensajes de texto. El que deja de hablar queda fuera. El silencio es igual a la exclusión. ‘Il n’y a pas dehors du texte’, por cierto –no hay nada fuera del texto-, aunque no en el sentido en el que lo dijo Derrida…

ZYGMUNT BAUMAN, ‘AMOR LÍQUIDO. ACERCA DE LA FRAGILIDAD DE LOS VÍNCULOS HUMANOS (2003)






Mini-créditos de amor

ZYGMUNT BAUMAN

“Cuanto menos invierta en la relacion, tanto menos inseguro se sentirá en futuras fluctuaciones"

Una “relación de bolsillo” es la encarnación de lo instantáneo y lo descartable. Pero su relación no adquirirá esas maravillosas cualidades si no se han cumplido previamente ciertas condiciones (…).

Primera condición: debe embarcarse con total conciencia y claridad. Recuerde, nada de “amor a primera vista”. Nada de ‘enamorarse’… Nada de esas súbitas mareas de emoción que lo dejan sin aliento: nada de esas emociones que llamamos “amor” ni de ésas a las que sobriamente denominamos “deseo”. Usted no debe permitir que ninguna emoción lo embargue ni conmueva y, sobre todo, no debe permitir que nadie le arrebate la calculadora de la mano. Y no se deje confundir con respecto a la relación en la que está por embarcarse, en cuanto a lo que no es y nunca será.

La conveniencia es lo único que cuenta, y la conveniencia debe evaluarse con la mente clara, y no con un corazón cálido (por no hablar de un corazón ardiente). Cuanto más pequeño sea su préstamo hipotecario, tanto menos inseguro se sentirá cuando se vea expuesto a las fluctuaciones del futuro mercado inmobiliario; cuanto menos invierta en la relacion, tanto menos inseguro se sentirá cuando se vea expuesto a las fluctuaciones de sus propias emociones futuras.

ZYGMUNT BAUMAN, ‘AMOR LÍQUIDO. ACERCA DE LA FRAGILIDAD DE LOS VÍNCULOS HUMANOS (2003)


Siempre puedo desconectarme

ZYGMUNT BAUMAN

Dicen los consejeros: “Si quiere que su relación sea plena, no se comprometa ni exija compromiso”

Ulrich, el héroe de la gran novela de Robert Musil, era –tal como anunciaba el título de la obra- ‘Der Mann ohne Eigenschaften’: el hombre sin atributos. Al carecer de atributos propios, ya fueran heredados o adquiridos irreversiblemente y de manera definitiva, Ulrich debía desarrollar, por medio de su propio esfuerzo, cualquier atributo que pudiera haber deseado poseer, empleando para ello su propia inteligencia e ingenio; pero sin garantías de que esos atributos duraran indefinidamente en un mundo colmado de señales confusas, con tendencia a cambiar rápidamente y de maneras imprevisibles (…).

Un consejero experto informa a los lectores de que “al comprometerse, por más que sea a medias, usted debe recordar que tal vez esté cerrándole la puerta a otras posibilidades amorosas que podrían ser más satisfactorias y gratificantes”. Otro experto es aún más directo: “Las promesas de compromiso a largo plazo no tienen sentido… Al igual que otras inversiones, primero rinden y luego declinan”. Y entonces, si usted quiere “relacionarse” será mejor que se mantenga a distancia; si quiere que su relación sea plena, no se comprometa ni exija compromiso. Mantenga todas sus puertas abiertas permanentemente.

Si uno les preguntara, los habitantes de Leonia, una de las “ciudades invisibles” de Italo Calvino, dirían que su pasión es “disfrutar de cosas nuevas y diferentes”. De hecho, cada mañana “estrenan ropa nueva, extraen de un refrigerador último modelo latas sin abrir, escuchando los últimos ‘jingles’ que suenan desde una radio de última generación”. Pero cada mañana “los restos de Leonia de ayer esperan el camión del basurero”, y uno tiene derecho a preguntarse si la verdadera pasión de los leonianos no será, en cambio, “el placer de expulsar, descartar, limpiarse de una impureza recurrente”. Si no es así, por qué será que los barrenderos son “bienvenidos como ángeles” aun cuando su misión está “rodeada de un respetuoso silencio”. Es comprensible: “una vez que las cosas han sido descartadas, nadie quiere volver a pensar en ellas”.

Pensemos…

¿Los habitantes de nuestro moderno mundo líquido no son como los habitantes de Leonia, preocupados por una cosa mientras hablan de otra? Dicen que su deseo, su pasión su propósito o su sueño es “relacionarse”. Pero, en realidad, ¿no están más bien preocupados por impedir que sus relaciones no cristalicen y se cuajen? ¿Buscan realmente relaciones sostenidas, tal como dicen, o desean más que nada que esas relaciones sean ligeras y laxas, siguiendo el patrón de Richard Baxter, según el cual se supone que las riquezas deben “descansar sobre los hombros como un abrigo liviano” para poder “deshacerse de ellas en cualquier momento”? En definitiva, ¿qué clase de consejo están buscando realmente? (…)

“Se espera que las posibilidades románticas fluctúen cada vez con mayor velocidad” y eso, “antes una aventura gozosa, se convierte en un deber agotador”

Las conexiones son “relaciones virtuales”. A diferencia de las relaciones a la antigua (por no hablar de las relaciones “comprometidas”, y menos aún de los compromisos a largo plazo), parecen estar hechas a la medida del entorno de la moderna vida líquida, en la que se supone y espera que las “posibilidades románticas” (y no sólo las “románticas”) fluctúen cada vez con mayor velocidad entre multitudes que no decrecen, desalojándose entre sí con la promesa “de ser más gratificante y satisfactoria” que las anteriores”. A diferencia de las “verdaderas relaciones”, las “relaciones virtuales” son de fácil acceso y salida. Parecen sensatas e higiénicas, fáciles de usar y amistosas con el usuario, cuando se las compara con la “cosa real”, pesada, lenta, inerte y complicada. Un hombre de Bath, de 28 años, entrevistado en relación con la creciente popularidad de las citas por Internet en desmedro de los bares de solos y solas y las columnas de corazones solitarios, señaló una ventaja decisiva de la relación electrónica: “uno siempre puede oprimir la tecla ‘delete’” (…).

Seguir en movimiento, antes un privilegio y un logro, se convierte ahora en obligación. Mantener la velocidad, antes una aventura gozosa, se convierte en un deber agotador. Y sobre todo, la fea incertidumbre y la insoportable confusión que supuestamente la velocidad ahuyentaría, aún siguen allí. La facilidad que ofrecen el descompromiso y la ruptura a voluntad no reducen los riesgos, sino que tan sólo los distribuyen, junto con las angustias que generan, de manera diferente (…)

‘Der Mann ohne Eigenschaften’ –el hombre sin atributos- de la modernidad temprana ha madurado hasta convertirse en (¿o ha sido desplazado por?) ‘Der Mann ohne Verwandtschaften’, el hombre sin ataduras.

ZYGMUNT BAUMAN, ‘AMOR LÍQUIDO. ACERCA DE LA FRAGILIDAD DE LOS VÍNCULOS HUMANOS (2003)


dissabte, 2 de juny del 2007

Aquí te amo

Poema XVIII

Aquí te amo.
En los oscuros pinos se desenreda el viento.
Fosforece la luna sobre las aguas errantes.
Andan días iguales persiguiéndose.

Se desciñe la niebla en danzantes figuras.
Una gaviota de plata se descuelga del ocaso.
A veces una vela. Altas, altas estrellas.

O la cruz negra de un barco. Solo.
A veces amanezco, y hasta mi alma está húmeda.
Suena, resuena el mar lejano.
Este es un puerto. Aquí te amo.

Aquí te amo y en vano te oculta el horizonte.
Te estoy amando aún entre estas frías cosas.
A veces van mis besos en esos barcos graves,
que corren por el mar hacia donde no llegan.

Ya me veo olvidado como estas viejas anclas.
Son más tristes los muelles cuando atraca la tarde.
Se fatiga mi vida inútilmente hambrienta.
Amo lo que no tengo. Estás tú tan distante.

Mi hastío forcejea con los lentos crepúsculos.
Pero la noche llega y comienza a cantarme.
La luna hace girar su rodaje de sueño.

Me miran con tus ojos las estrellas más grandes.
Y como yo te amo, los pinos en el viento,
quieren cantar tu nombre con sus hojas de alambre.


Poema XIV

A nadie te pareces desde que yo te amo.
Déjame tenderte entre guirnaldas amarillas.
Quién escribe tu nombre con letras de humo entre las estrellas del sur?
Ah déjame recordarte cómo eras entonces, cuando aún no existías.

PABLO NERUDA, '20 POEMAS DE AMOR Y UNA CANCIÓN DESESPERADA' (1924)

Scarlett


OTI RODRÍGUEZ

"¡Cuánto trabajo cuesta mirar y ver otra cosa que a esa fascinante chiquilla rubia, carnal y aburrida en ese hotelazo construido para compaginar placeres y negocios!"

Hasta hace bien poco, no había más Scarlett que la apellidada O’Hara, el adorado tormento de Rett Butler en ‘Lo que el viento se llevó’. Hoy, uno dice Scarlett y de inmediato se piensa en Johansson (…). La actriz que, como últimamente hila una tras otra las películas con Woody Allen, estará con cierta probabilidad rodando algún día en Barcelona este próximo verano compitiendo en curvas y pensamientos retorcidos con la obra de Gaudí (…).

En realidad no hay más de una decena de títulos (…) olvidables en las estanterías del rincón de la historia del cine hasta que hizo su aparición estelar en ‘Lost in translation’, la película que pondría a Scarlett (y a nuestros ojos) en órbita.

Sobre cómo hace su aparición Scarlett Johansson en esta brillante película acerca de de la soledad entre la aparatosa multitud, se podría escribir algo parecido a un par de encendidas páginas del más tórrido Henry Miller; lo dejaremos en un par de encendidas frases: antes aún de los títulos de crédito surge del negro un primerísimo primer plano de, digamos, el cántaro voluptuoso de su figura de espaldas y (des)cubierta apenas con una sedosa y transparentosa ropilla interior de color amanecer en el trópico…

Cambia de idea y de imagen Sofia Coppola, la directora y tal vez un genio del cine, y nos ofrece una panorámica descomunal de Tokio y su noche de luces y guiños. Dos o tres chasqueos de dedos y la vuelve a tomar sentada en la cristalera del piso ciento y pico del hotelazo japonés en el que habrá de coincidir en cuerpo y alma con el personaje (magnífico personaje) que interpreta Bill Murray y por el que nadie le dio un Oscar. A medida que va transcurriendo ‘Lost in translation’ uno empieza a ir conociendo a Scarlett Johansson y sus posibilidades como animal cinematográfico: borda el personaje de chica perpleja ante la velocidad que toma la vida al doblar una curva inesperada del camino (recién casada, con la baraja en sus manos y a punto de darse de bruces contra la tapia de las desilusiones) y de chica paño en el que enjuga su depresivo sudor ese fulano cínico y terminal que interpreta Murray. Cualquiera que vea ahora esa película se dará cuenta de lo difícil que lo tenían ambos actores: ¡Cuánto trabajo cuesta mirar y ver otra cosa que al brillante Bill Murray en estado de gracia y totalmente perdido en ese descomunaly marciano Tokio!... Pero, ¡cuánto trabajo cuesta mirar y ver otra cosa que a esa fascinante chiquilla rubia, carnal y aburrida en ese hotelazo construido para compaginar placeres y negocios! Los dos, pues, absorben la mirada del espectador, pero al tiempo consiguen el pequeño milagro de dejarle sitio al otro.

El desenlace de ‘Lost in translation’ fue el comienzo de todo lo demás: él le dice a ella algo al oído que la película no desvela (es un secreto entre ambos) y que le permite a ese final amargo convertirse, de un modo sencillo, magistral, en algo lejanamente parecido a un final feliz. Misterios de la (in)felicidad.

OTI RODRÍGUEZ, “LA VOLUPTUOSA S DE SCARLETT”, EN LA REVISTA ‘MAN’, JUNIO 2007



Zygmunt Bauman: "La idea de 'relación' transmite simultáneamente los placeres de la unión y los horrores del encierro"


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